DAMASCO, 8 may (Bernama-SANA) -- La crisis energética mundial, agravada por la guerra en Oriente Medio y las interrupciones en el suministro, está provocando un fuerte aumento de los precios del petróleo, los alimentos y los servicios básicos, con repercusiones directas sobre millones de personas en todo el mundo.
El conflicto, sumado a las consecuencias aún vigentes de la guerra ruso-ucraniana, ha incrementado la presión sobre los mercados internacionales de energía y las cadenas de suministro globales, afectando sectores como el transporte, la electricidad, la alimentación y la industria tecnológica.
El Banco Mundial advirtió en un informe reciente que los precios de las materias primas podrían aumentar un 16 % debido a las tensiones geopolíticas y a las interrupciones en el suministro energético. La institución prevé que los fertilizantes serán uno de los sectores más afectados, con incrementos de hasta el 31 %, debido a su dependencia del gas natural.
Asimismo, alertó de que el encarecimiento de la energía ejercerá presión sobre los cultivos agrícolas y provocará nuevas subidas en productos como aceites vegetales y azúcar. El organismo señaló además que el precio del crudo Brent superó en más de un 50 % los niveles registrados a comienzos de año y estimó que podría alcanzar una media de 86 dólares por barril en 2026. En escenarios más críticos, el barril podría situarse en torno a los 115 dólares si persisten los ataques contra infraestructuras energéticas y continúan las interrupciones marítimas en el estrecho de Ormuz.
El aumento de los costos energéticos afecta especialmente al sector servicios, altamente dependiente del transporte, la climatización y la logística. Hoteles, restaurantes y empresas de transporte enfrentan mayores gastos operativos, lo que se traduce en incrementos de precios y reducción de márgenes de beneficio. Las cadenas de distribución también registran encarecimientos acumulativos que repercuten directamente en los consumidores.
El aumento del precio de la energía está impulsando una inflación generalizada, especialmente en los alimentos básicos. Expertos advierten que el encarecimiento del transporte, los fertilizantes y la producción agrícola obliga a las familias de bajos ingresos a reducir el consumo y reorganizar sus prioridades de gasto.
El Programa Mundial de Alimentos estima que cada aumento del 1 % en los precios del petróleo genera un incremento aproximado del 0,2 % en el costo de los alimentos. El organismo alertó además de que la prolongación de la crisis podría poner en riesgo alimentario a unos 45 millones de personas, especialmente en regiones vulnerables de Oriente Medio, África y el sur de Asia.
La crisis también golpea a las principales economías industrializadas. Datos de la Comisión Europea reflejan que países como Alemania, Italia y España mantienen tasas de inflación superiores a los objetivos fijados, impulsadas por el aumento del combustible y los productos agrícolas. Ante esta situación, varios gobiernos europeos ampliaron programas de ayuda para hogares y empresas afectados por el aumento del costo de vida.
En Reino Unido, el diario The Guardian informó que gran parte de la población teme nuevas subidas en los alimentos debido a la guerra en Oriente Medio. Por su parte, en Estados Unidos, los datos del Índice de Precios al Consumidor muestran el mayor incremento del costo de vida desde 2022, con especial impacto en los sectores más vulnerables de la población.
-- BERNAMA-SANA