SANTO DOMINGO, 9 abr (NNN-TELESUR) -- La incidencia de una vaguada sobre el territorio de República Dominicana provocó fuertes precipitaciones desde la madrugada del miércoles 8 de abril, dejando un saldo trágico con el fallecimiento de una niña en el municipio de Santo Domingo Oeste tras el colapso de una pared producto de la saturación de los suelos, según confirmó el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).
Ante la persistencia de las lluvias, el Gobierno continúa un despliegue de organismos de socorro para asistir a los sectores más vulnerables, especialmente en Los Alcarrizos y Santo Domingo Oeste. Asimismo, las autoridades investigan el posible deceso de una mujer embarazada por ahogamiento, a la espera de los reportes forenses oficiales, mientras las comunidades del Gran Santo Domingo y zonas aledañas enfrentan inundaciones y daños materiales de diversa consideración. Se dispuso la entrega de asistencia alimentaria y enseres para las familias que sufrieron pérdidas totales en sus hogares.
Durante una sesión de trabajo en el centro de mando, el presidente Luis Abinader precisó que la prioridad absoluta es preservar la vida humana, instruyendo la movilización inmediata de recursos hacia las zonas críticas donde el agua ha superado los niveles de seguridad en asentamientos populares.
La situación meteorológica obligó a declarar alerta amarilla en Monseñor Nouel, San José de Ocoa, San Cristóbal, Peravia y el Distrito Nacional, mientras otras once demarcaciones permanecen en alerta verde. El Gobierno dominicano instó a la población en alto riesgo a seguir los lineamientos de los organismos de protección civil, dado que los pronósticos indican que las precipitaciones se trasladarán hacia el oeste del país.
El impacto de este fenómeno atmosférico evidencia la vulnerabilidad de las infraestructuras urbanas, sobre todo en los sectores más desprotegidos, frente a eventos climáticos extremos, lo que demanda una respuesta estatal coordinada y una vigilancia estricta sobre las cuencas fluviales en riesgo.
La vulnerabilidad de la región ante eventos hidrometeorológicos extremos se ve agravada por las recientes proyecciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas de Medio Plazo, que señalan una probabilidad del 98 % de que el fenómeno de El Niño se desarrolle antes de agosto, con un 80 % de posibilidad de que alcance una intensidad fuerte.
En el contexto del Caribe, la materialización de un evento de magnitud histórica como el denominado "Súper El Niño" impactaría directamente en la seguridad humana mediante cambios drásticos en el clima y un aumento en los desastres naturales. Mientras en Brasil se anticipan veranos con temperaturas récord, en naciones como República Dominicana la presencia del fenómeno podría paradójicamente reducir la actividad ciclónica pero intensificar periodos de sequía extrema tras las actuales inundaciones.
Las autoridades mantienen una vigilancia estricta sobre los indicadores océano-atmósfera, preparándose para enfrentar en 2026 desafíos inéditos que vinculan la estabilidad social con la gestión soberana de los recursos hídricos y la adaptación climática.
-- NNN-TELESUR