TOKIO, 22 ene (NNN-TELESUR) -- El Tribunal del Distrito de Nara condenó el miércoles a cadena perpetua a Tetsuya Yamagami, de 45 años. Fue hallado culpable del asesinato del ex primer ministro Shinzo Abe en julio de 2022.
El juez Shinichi Tanaka describió el ataque como un crimen despreciable y extremadamente peligroso. El magnicidio, perpetrado con un arma de fabricación casera en un acto electoral, conmocionó a la sociedad japonesa.
Durante el proceso, la Fiscalía subrayó que este hecho representa un incidente gravísimo sin precedentes en la historia de la posguerra. La defensa, que solicitaba una pena reducida de 20 años, evalúa apelar la sentencia.
Alegaba el trauma familiar del acusado como atenuante. Yamagami confesó que su acción fue una supuesta represalia contra la Iglesia de la Unificación, o secta Moon.
Esta organización llevó a su familia a la bancarrota mediante donaciones forzosas y extorsiones, según su testimonio. El condenado responsabilizó a la dinastía política de Abe, específicamente a su abuelo Nobuo Kishi.
Acusó a Kishi de facilitar la expansión de este grupo surcoreano en Japón. El asesinato forzó al Gobierno a iniciar una investigación sobre los nexos de más de cien legisladores con la secta.
Esto derivó en una orden judicial de disolución del grupo religioso. También se revocaron sus beneficios fiscales por prácticas coercitivas de ventas espirituales.
La desaparición física de Abe provocó una crisis de liderazgo persistente en el Partido Liberal Democrático (PLD). También contribuyó a su debilitamiento electoral.
Bajo la actual Administración de Sanae Takaichi, el vacío de poder sigue afectando la estabilidad política nacional. El país lidia con las secuelas sociales de un crimen que sacó a la luz décadas de influencia de cultos extranjeros.
El asesinato impulsó una investigación gubernamental sin precedentes sobre la Iglesia de la Unificación. Reveló testimonios de numerosas víctimas despojadas de sus bienes mediante extorsiones.
-- NNN-TELESUR