BANGKOK, 10 Nov (NNN-BenarNews-BERNAMA) -- No hay vínculos entre los militantes de Daesh y los insurgentes en el sur profundo de Tailandia, según un nuevo estudio del International Crisis Group (ICG).

Los líderes en la región fronteriza sureña predominantemente musulmana y de habla malaya del país rechazan abrumadoramente la ideología adoptada por Daesh, argumenta el grupo con sede en Bruselas en el informe, "Jihadismo en el sur de Tailandia: una amenaza fantasma", que salió esta semana.

Hasta el momento no hay evidencia de que la organización extremista con base en Oriente Medio haya incursionado en el sur profundo, en parte porque los insurgentes son nacionalistas que buscan crear su propio estado independiente, dijo el ICG.

"Los temores de la influencia jihadista basados principalmente en el argumento de que 'las cosas pueden cambiar' deben sopesarse contra la evidencia de que no hay apetito entre los líderes de los grupos militantes existentes por su afiliación con DAESH o grupos de ideas afines", declaró ICG.

Tales temores se han agudizado con el declive de DAESH al perder territorio en sus bastiones tradicionales del Medio Oriente, junto con el advenimiento de la violencia vinculada a DAESH en el sudeste asiático que ha revelado "la posibilidad de una nueva era de terrorismo jihadista transnacional en la región", sugirió ICG en su informe.

"De hecho, la insurgencia malayo-musulmana se distingue por su provincianismo. La organización militante persigue la autodeterminación nacional sobre un territorio específico, buscando unirse, en lugar de destruir, el sistema internacional", dijo el informe.

ICG también advirtió a los funcionarios del gobierno tailandés contra la complacencia hacia el conflicto separatista de décadas en el sur, en el que casi 7.000 personas han muerto desde 2004.

La impaciencia con un proceso de paz en curso que involucre al gobierno y MARA Patani, un grupo que representa organizaciones militantes en la región, podría alentar a las facciones disidentes entre los rebeldes a tomar medidas extremas, dijo ICG, una organización con sede en Bélgica cuyo objetivo declarado es evitar guerras y modelar la política para construir un mundo más pacífico.

Para crear el informe de 31 páginas, los investigadores del ICG entrevistaron a miembros de Barisan Revolusi Nasional (BRN) y otros grupos insurgentes del sur de Tailandia, líderes musulmanes, académicos, profesionales, militares y policías, y varias mujeres malayo-musulmanas en el sur profundo y países vecinos desde mediados de 2016.

BRN controla la abrumadora mayoría de los combatientes en el sur tailandés profundo. El ICG informa que los militantes malayo-musulmanes desconfían de los agentes extranjeros y han rechazado las propuestas de grupos militantes externos para atacar sitios turísticos tailandeses.

"Nuestro campo de lucha es diferente al de ellos", citó ICG a un miembro senior de BRN. Este hombre rechazó una invitación para reunirse con Abu Bakar Bashir, el líder espiritual indonesio encarcelado de Jemaah Islamiyah, el grupo vinculado a Al Qaeda que llevó a cabo bombardeos que mataron a 202 personas en Bali, Indonesia hace 15 años.
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